Ryanair despide a cuatro tripulantes y avisa a los demás: “Cualquier rechazo a volar puede incluir despidos”

“Cualquier rechazo” a cumplir las tareas “será tratado a través del procedimiento disciplinario adecuado”

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Ryanair, la mayor aerolínea europea de bajo coste y la que más pasajeros transporta en España, ha tensado sus relaciones con la plantilla a 10 días de la primera convocatoria de huelga de Tripulantes de Cabina (TPC) que sufrirá en su historia. La compañía ha notificado el despido a 4 tripulantes de cabina que operaban en un vuelo en Palma el pasado día 8 de julio y que declararon al comandante de la aeronave sentirse fatigados al superar el máximo de horas permitido por ley. Además, ha extendido al resto de la plantilla de tripulantes la advertencia de que “cualquier rechazo” a cumplir las tareas “será tratado a través del procedimiento disciplinario adecuado”, lo que incluye “el despido”.

Tanto los despidos como la advertencia al resto de la plantilla de Ryanair se enmarca en un creciente clima de tensión con todos sus empleados desde el año pasado por remuneraciones y tiempos de trabajo. A las actuales huelgas de pilotos en Irlanda, los tripulantes de cabina se han sumado con convocatorias de paros los próximos 25 y 26 de julio en 4 países, entre ellos, España.

La aerolínea presidida por Michael O’Leary envió el pasado 11 de julio una notificación a todos sus tripulantes advirtiendo de la posibilidad de despidosdespués de que la tripulación de un vuelo en Palma de Mallorca decidiera, tres días antes, no seguir volando por cansancio.

Según ha podido saber este periódico, después de vivir una serie de retrasos en los trayectos anteriores ajenos a la tripulación, el comandante se vio en la obligación de preguntarles si podían continuar la operativa prevista por la compañía para ese día e iniciar un nuevo trayecto.

Dicha tripulación acaba de sobrepasar la limitación de horas establecida por la Autoridad Irlandesa de la Aviación y la Easa (Agencia Europea de Seguridad), y decidió responder al comandante que la fatiga no les permitía emprender el siguiente vuelo del día.

El comandante, como máxima autoridad a bordo, actuó “a discreción”, como recoge la normativa, y tomó la decisión de cancelar el vuelo. Habitualmente las compañías ponen otras tripulaciones cuando se produce un hecho así al borde del cumplimiento de las horas legales de vuelo o proporcionan alojamiento a los pasajeros afectado, según cuenta Ernesto Iglesias, responsable de vuelo de USO sector aéreo.

Y es que Iglesias explica que “trabajar a 3.500 metros de altitud, sometidos a cuatro cambios de presión diarios tras dos despegues y dos aterrizajes por día somete al organismo a dilataciones y cambios que multiplican el cansancio y que han sido consecuencia en el pasado de accidentes aéreos”.

La respuesta de la compañía ante la decisión de no volar no se ha hecho esperar. En un momento en que tiene abierta un huelga de pilotos en Irlanda y 48 de paros de los tripulantes de cabina en España, Bélgica, Italia y Portugal, ha enviado la citada notificación en la que previene a su personal de en qué pueden devenir este tipo de decisiones. “Este comportamiento no es aceptable y no puede ser tolerado. La tripulación de cabina no tiene derecho a decidir qué vuelos se operan y cuáles no”.

Ryanair advierte en su misiva de que “en las dos últimas semanas algunas tripulaciones se han negado a completar su tarea” asumiendo que tienen discreción para hacerlo. “Este derecho ha derivado en el retraso/cancelación de vuelos”, dice la aerolínea, al margen de la postura de la compañía, que han ocasionado “inconvenientes inaceptables para nuestros pasajeros“.

En consecuencia, “cualquier rechazo será tratado a través del procedimiento disciplinario adecuado” e incluso, avisa la low cost irlandesa a su personal, que puede incluir “el despido”.

Se disculpa, no obstante, la jefa de Operaciones de Vuelos de Ryanair por tener que llamar la atención sobre este tipo de sucesos. Agradece el trabajo duro ante la situación de huelgas que afronta la aerolínea, pero señala que “hay un pequeño número de tripulaciones que piensan en su comodidad por delante de la de nuestros pasajeros. Nuestro pasajeros y sus intereses siempre están por delante”.

Desde el sindicato USO han remitido una circular a Ryanair en la que le avisan de que “las amenazas no son el modo de dirigirse a su personal”, máxime cuando la prerrogativa de “no seguir volando por un motivo de fatiga y de no poner en peligro la seguridad está incluso recogida en los manuales de la propia Ryanair”, explica Iglesias.

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