Programas de rastreo de NEA

Diversos astrónomos han conducido misiones para localizar NEA. Una de las más conocidas es el Linear, el cual comenzó en 1996. Hasta 2004, Linear efectuó el descubrimiento de decenas de miles de objetos cada año, registrando en ese periodo un 70 % de estos asteroides detectados. La misión Linear usa dos telescopios de 1,5 m localizados en Nuevo México.

Otro proyecto es Spacewatch (en español, vigilancia espacial), el cual usa telescopios de 90 cm, situados en el Observatorio Nacional de Kitt Peak en Arizona, actualizados con un seguidor automático de imágenes, para buscar intrusos en los cielos. Fue puesto en marcha por Tom Gehrels y Robert S. McMillan del Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona en Tucson y es operado en la actualidad por McMillan. El proyecto Spacewatch ha adquirido un telescopio de 1,8 m, ubicado también en Kitt Peak, para cazar NEA y ha dotado al viejo telescopio de 90 cm con un dispositivo para formar un sistema electrónico de imágenes con mucho mejor resolución. Esta implementación busca aumentar su capacidad de rastreo. Estos nuevos recursos prometen aumentar la tasa de descubrimientos de NEA a través de Spacewatch de 20 a 30 por año hasta llegar a 200 o más.

Otros programas de investigación que rastrean NEA son Near Earth Asteroid Tracking (NEAT), Lowell Observatory Near-Earth-Object Search (Loneos), Catalina Sky Survey (CSS), Campo Imperatore Near-Earth Object Survey (Cineos), Japanese Spaceguard Association y Asiago-DLR Asteroid Survey (ADAS).

Spaceguard (en español, guardia espacial) es el nombre bajo el cual se agrupan estos programas, algunos de los cuales reciben apoyo de la NASA, bajo un requerimiento del congreso estadounidense de detectar un 90 % de los NEA con un diámetro mayor a un kilómetro.

Un estudio de seguimiento efectuado por la NASA en 2003 reflejó el gasto de 250 a 450 millones de dólares en detectar el 90 % de los NEA con un diámetro mayor de 140 metros hacia el año 2028.

Impacto en la Tierra

La factibilidad del impacto de un NEA de un kilómetro o de mayores dimensiones, lo que sería una catástrofe sin paralelo en la historia de la humanidad, ha mantenido viva la idea de una red de defensa conjunta y dado lugar a especulaciones en cuanto a cómo desviar objetos que pudiesen significar una amenaza. La detonación de un dispositivo nuclear sobre la superficie de un NEA podría ser una opción. Con la explosión se buscaría alterar su trayectoria en una especie de propulsión nuclear de pulso.

Sin embargo, han ido aumentando las pruebas de que algunos asteroides son en realidad aglomerados de elementos unidos entre sí por la fuerza gravitatoria, por lo que el uso de un detonante nuclear provocaría que el asteroide se desintegrara en distintas partes sin alterar su curso. De alguna forma es mucho peor ser impactado por una nube de asteroides que solo por uno grande. Esto ha provocado una variedad de ideas alternativas para eliminar esta amenaza:

  • Colocar difusores de masa, un método de propulsión electromagnética, con el fin de sacar materia polvorienta disparándola lejos para darle un empuje lento y estabilizador.
  • Colocar una hoja en forma de película reflectora de PET aluminizado envolviendo el asteroide para que actúe como una vela solar usando la presión de la luz solar para modificar la órbita del objeto.
  • Cubrir con polvo blanco el objeto para producir el mismo efecto anterior utilizando el efecto Yarkovsky.

Ejemplos recientes de impacto de un asteroide

El 18 de febrero de 2014 un meteorito ingresó a la Tierra provocando un fuerte temblor y sonido explosivo en el norte de Argentina.

El 15 de febrero de 2013 un objeto con un diámetro estimado en 18 metros entró en la Tierra. El meteoroide sobrevoló varias provincias y la ciudad de Cheliábinsk en el momento de ingresar en la atmósfera terrestre hasta impactar a 80 km de dicha localidad. Alcanzaron el suelo entre 4000 y 6000 kg de meteoritos, incluido un fragmento de unos 650 kg que fue recuperado posteriormente en el lago Chebarkul.2

El 6 de junio de 2002 un objeto con un diámetro estimado en 10 metros colisionó con la Tierra. El impacto ocurrió sobre el mar Mediterráneo, entre Grecia y Libia, aproximadamente a 34°N 21°E, y el objeto explotó en el aire. La energía liberada se estimó (por mediciones infrasónicas) en un equivalente de 26 kilotones de TNT, algo comparable a una pequeña bomba atómica.

Acercamientos recientes

El 29 de enero de 2008 el asteroide 2007 TU24 pasó a unos 553 512 kilómetros de la Tierra.3

El 27 de enero de 2012 el asteroide 2012 BX34 pasó a 66 272 kilómetros de la Tierra.3

El 7 de enero de 2017 el asteroide 2017 AG13 pasó a 192 316 kilómetros de la Tierra.3

Véase también