Pere Campuzano, el viajante de Calserra víctima del covid-19

PERE CAMPUZANO BORRELL Un nombre para recordar (LVG)

Archena, el pueblo del que había salido su padre en busca de la prosperidad que supieron construir.

Era más conocido como el propietario de Calserra, la tienda de ropa de la calle Caputxins. Una tienda histórica, fundada en 1913

En Vilanova, ciudad que le acogió a finales de los años sesenta, Pere Campuzano era más conocido como el propietario de Calserra, la tienda de ropa de la calle Caputxins. Una tienda histórica, fundada en 1913, de la que se hizo cargo en 1969, cuando la compró a sus primeros propietarios. Hoy la familia Campuzano sigue trabajando tras el mostrador.

Pere nació en Barcelona en julio de 1935. Era el hijo de un matrimonio singular. Su padre había nacido en Archena, en Murcia, y su madre era de Falset, en Tarragona.

Ambas familias emigraron del campo a la ciudad, como lo hicieron centenares de miles de personas a lo largo del siglo XX. El padre y la madre de Pere se conocieron en la capital catalana, en el barrio del Guinardó, donde vivían ambas familias, incluido el avi, un personaje que tendría un considerable ascendente sobre todos ellos.

Isidre había sido militante de Esquerra Republicana y su experiencia como derrotado en la Guerra Civil perduró en la memoria de todos ellos.

En el Guinardó el padre de Pere Campuzano había fundado una pequeña empresa, un taller de gorros y sombreros con el que se iniciaría la estirpe de comerciantes de ropa que ha llegado hasta hoy. El joven Pere empezó a trabajar en el mundo textil y muy pronto asumió la tarea de representar comercialmente la marca de su padre por toda Catalunya, un país que recorría de arriba abajo vendiendo los productos de la casa.

Su hijo Carles todavía recuerda de pequeño las ausencias de su padre que salía con su Renault 4L a vender con su muestrario bajo el brazo.

Fue en estos viajes que en 1969 topó con la opor­tunidad de comprar el negocio de Calserra, la tienda de gorras y sombreros que entonces regentaban las hijas del fundador. Una vez adquirida, la familia Campuzano decidió abandonar Barcelona e irse a vivir a Vilanova i la Geltrú, donde crecerían los hijos de Pere y Maria Antònia: Carles –que ha sido durante largos años diputado en el Congreso por CiU– y sus hermanas, Judit y Gisela, que continúan al frente de Calserra.

Carles lo recuerda como un vendedor nato. Un hombre afable que recibía en la tienda con los brazos abiertos. Si el comprador quería unos calcetines, salía con un traje. Esa ha sido una broma recurrente en la familia, prueba de las grandes dotes para el comercio de Pere Campuzano.

En Vilanova crecieron los hijos –educados en una escuela progresista cercana a la tienda– y se desarrolló su propia conciencia política, inoculada, en parte, por la experiencia del avi .

Como toda esta generación, vivió con entusiasmo el cambio de la dictadura a la democracia y hasta llegó a formar parte de la candidatura de Convergència en las elecciones municipales en un puesto secundario, porque lo prioritario fue siempre su tienda.

Era aficionado al fútbol, y muy bromista. Le gustaba viajar. Con los hijos aún pequeños los montaba en el coche y los llevaba a recorrer las Españas , incluido, claro está, Archena, el pueblo del que había salido su padre en busca de la prosperidad que supieron construir.