Pedro Sánchez dice a los regantes que quiere mantener el Tajo-Segura

El secretario general del PSOE interviene en un mitin en Molina marcado por sus declaraciones en Albacete sobre el trasvase. Un grupo de agricultores exhiben pancartas en defensa del acueducto y mantienen un rifirrafe con seguidores del líder socialista.

REPORTAJE FOTOGRÁFICO

«Las infraestructuras existentes, como el Tajo-Segura, seguirán teniendo su papel mientras el agua sea un recurso disponible». Con estas palabras explicó el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, este domingo en Molina de Segura su postura y la de su partido en relación a la continuidad de los envíos a través del acueducto. Sus declaraciones al respecto eran muy esperadas, tras defender la semana pasada en Albacete «el fin de los trasvases».

Sánchez expuso así cuál es la política socialista sobre agua durante un mitin en el que estuvo acompañado por el líder de los socialistas murcianos, Diego Conesa, y la alcaldesa del municipio, Esther Clavero. El líder del PSOE desgranó en cuatro puntos su postura en relación a la política hídrica: primero continuidad de las infraestructuras existentes mientras el agua sea un recurso disponibles; segundo, diversificar la oferta y las fuentes de agua, con un protagonismo importante de las desaladoras; tercero, una gestión del agua pública; y cuarto lugar, trascender la batalla partidaria y entre territorios y dar seguridad a las zonas que la necesitan.

Asimismo, Sánchez acusó al Partido Popular de «no hacer política del agua, sino de utilizar el agua para confrontar territorios». También le culpó de «no garantizar la seguridad de provisión», recurso que «aquí necesitan dos sectores muy competitivos, como son la agroindustria y el turismo». «Con un socialista en La Moncloa, no le faltará agua a Murcia», apostilló, al tiempo que proclamó su respeto por Diego Conesa y por «su defensa de la Región».

Es «falta de seguridad en la provisión de agua generada por el Partido Popular», es para Sánchez solo una muestra de las incertidumbres que generan «las políticas de la derecha conservadora», por lo que ofreció un «cambio seguro» desde el PSOE para seguir «modernizando» España y la Región.

«Con la gestión y las políticas actuales no hay seguridad en el empleo, ni se ofrece certidumbre a los pensionistas», insistió Sánchez incidiendo en la «ruptura del contrato social en 2008». «La política económica actual es una puerta a la desprotección; el que se forma y trabaja ya no accede a un puesto de trabajo o a un sueldo digno; los impuestos no traen servicios públicos y de calidad o una pensión digna», apostilló. Por ello pidió «poner en pie de nuevo el estado social y lograr que la recuperación llegue a la calle, porque si no será la calle la que saldrá».

Punto fundamental de esa seguridad es, para Sánchez, mantener la confianza de los dirigentes en la sociedad, la cual «ha quebrado» por casos como los de «los 600 millones de la desaladora». «Hay que asumir la responsabilidad política de cada uno. Yo dimití y la asumí porque no podía traicionar la confianza de los que la depositaron en mí apoyando a Mariano Rajoy».

Por otra parte, incidió en que el desarrollo de la economía murciana precisa de infraestructuras, por lo que desde el PSOE «defenderán la autovía Norte en el Congreso». «Asimismo defenderemos el transporte público, las líneas de cercanías, y el AVE, pero, un AVE que llegue en condiciones y de manera soterrada», insistió. También prometió que «con un gobierno socialista vamos a regenerar el Mar Menor» y le pidió al Gobierno regional que, «aunque la ley integral haya sido una propuesta del PSOE, la apoye».

Para terminar, ha defendido, por un lado, una apuesta por lo municipios, a los que «se ha castigado económicamente para paliar otros déficits», con lo que, a su juicio, se ha castigado a los ciudadanos, empeorando o limitando «servicios públicos y sociales». Por otro, se ha comprometido con la alcaldesa de Molina de Segura, Esther Clavero, a apoyar la declaración de zona catastrófica del municipio por los daños en los cultivos ocasionados por la tormenta de granizo del pasado viernes.

Reunión previa con regantes

Previamente ha tenido lugar un encuentro previsto entre Sánchez y representantes de los regantes y agricultores de la Región. La reunión ha estado precedida asimismo a su vez de momentos de tensión entre un grupo de regantes de la Comunidad de El Raigero, de Totana, y militantes socialistas.

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Los regantes de Totana exhibieron, a la entrada del Colegio Sagrado Corazón, donde tiene lugar la reunión, pancartas en defensa del Trasvase Tajo-Segura y profirieron gritos en favor del acueducto, y mantuvieron un rifirrafe verbal con un grupo de seguidores del líder socialista que iban a asistir al mitin. Entre las pancartas mostradas por los manifestantes, una que rezaba ‘Zapatero nos quitó el Ebro y Pedro Sánchez nos quiere quitar el Tajo’.

Ante las protestas, el secretario general del PSOE ha optado por prometer a los manifestantes que mantendría un breve encuentro con ellos tras el mantenido con los representantes de las organizaciones agrarias y de regantes.

A la izquierda, una imagen de la protesta; a la derecha, Sánchez y Jiménez durante la reunión.
A la izquierda, una imagen de la protesta; a la derecha, Sánchez y Jiménez durante la reunión. / V. VICÉNS

Esta reunión estaba motivada por unas declaraciones del líder socialista de hace unos días en las que defendía el fin del Trasvase, lo que generó numerosas reacciones en contra, incluso en su propio partido.

Representantes del Sindicato Central de Regantes del Tajo-Segura señalaron tras el encuentro que se mantenían a la espera de que Sánchez señalara en el mitin posterior que el trasvase «no se toca». A la cita acudieron COAG y UPA, no así Fecoam, Proexport, Apoexpa ni Asaja.

El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS), Lucas Jiménez, reclamó a Sánchez, un «pronunciamiento claro» y público en defensa del Trasvase Tajo-Segura.

Sin embargo, Jiménez aseguró que, tras la reunión, no le «queda claro» si el líder socialista aboga por sustituir el agua procedente de la cabecera del Tajo por los caudales que produzcan las desalinizadoras. «No vamos a dar un paso atrás y no pensamos renunciar a un metro cúbico de agua del trasvase por desalación», apostilló.

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