Los policías tras los ataques de los independentistas: «Hemos estado cerca de perder la batalla. Buscaban un muerto»

Fuente: El Mundo

«Nos querían matar», dicen los agentes de la Policía Nacional sobre los disturbios del viernes. «Nos salvaron en el último momento»

Los partes médicos de compañeros con contusiones o lesiones de distinta consideración ya no sorprenden a los policías que integran los distintos operativos de seguridad con motivo de los disturbios violentos ocurridos en las calles de Barcelona. Pero la quinta noche de altercados ha dejado uno hasta ahora sin precedentes: I.A.F., gallego de la UIP de Vigo, que tuvo que ser ingresado en la UCI con un grave traumatismo craneoencefálico, dificultades respiratorias y desplazamiento de una vértebra.

Estaba en la Via Laietana cuando un objeto contundente lanzado impactó con su casco de protección, que «quedó prácticamente destrozado». El objeto no fue localizado y tampoco a la persona que se lo arrojó, pero, dadas las características del elemento protector y cómo quedó, sus compañeros están seguros de que «le cayó desde un alto, de una azotea o un tercer o cuarto piso». Uno de esos compañeros, que prefiere no identificarse, explica que tuvo que ser, además, algo lanzado con mucha fuerza, pues «con un impacto normal no quedaría así».

En un principio, el policía vigués perdió el conocimiento y le llevaron a urgencias, donde el parte médico era de traumatismo craneoencefálico y desplazamiento de vértebra. Cuando ya estaba ingresado, tuvo complicaciones respiratorias y lo llevaron a la UCI, donde seguía al cierre de esta edición.

Otro compañero de la UIP de La Coruña sufrió un impacto en un brazo que le provocó la rotura del cúbito y un desplazamiento del radio. Necesitará una intervención quirúrgica. Su parte médico es similar al de otra veintena de agentes y lleva a los sindicatos policiales SUP y UFP a denunciar errores en la gestión de los acontecimientos de Cataluña.

Roberto González, secretario general del SUP en Galicia, indicó, en declaraciones a EL MUNDO, que el nivel de agresividad de los altercados ha ido en aumento desde principios de semana, hasta llegar a situaciones como las registradas en la Via Laietana de Barcelona la noche de este viernes.

Según le han trasladado sus compañeros, uno de los detenidos de la quinta noche de disturbios era un joven de Navarra. Es más, están detectando que cuando el pasado 14 de octubre se produjeron los primeros incidentes, tras conocerse la sentencia del procés, con acciones como el bloqueo de El Prat, los manifestantes eran independentistas, pero a medida que fue avanzando la semana llegaron a Barcelona personas llegadas de distintas partes de España o Europa.

A la izqda., imagen del policía herido, este viernes. A la dcha, la visita de Fernando Grande-Marlaska, este sábado.

Policías contactados por EL MUNDO ha indicado también que a lo largo de la semana ha cambiado el perfil de los manifestantes y se detecta a gente «muy preparada», que «saben lo que hacen y qué objetos lanzar». Además, enfrente se encuentran policías que, como los desplazados desde Vigo, llevan 28 días y «tienen cansancio físico y mental». Están «agotados».

La voz de los que estuvieron en primera fila irrumpe también con fuerza en las redes. Algunos son veteranos, con más de 20 años de oficio policial y 17 calzando las botas en las Unidades de Intervención. «Ha sido muy duro, muy muy duro. No me he visto en una situación igual, ni parecida, en mi vida», inicia su relato.

«Hemos tirado absolutamente todo el material que teníamos, mas todo lo que nos iban trayendo. Nos querían matar. En la ciudad de Barcelona, los nuestros casi se quedan sin material [antidisturbio]. A nosotros, si no fuera porque el conductor estuvo echando viajes a por material y pudimos mantener la posición, nos destrozan. Nos salvaron en el último momento en Urquinaona y (la batalla de) Trafalgar», apunta, descriptivo, el agente al que le tocó estar en uno de los focos más complicados de la noche.

«Un equipo con tres policías y dos bocachas [fusiles para lanzar botes de humo], aguantando la calle durante una hora y otro binomio solo en la esquina derecha de Urquinaona, hasta que nos quedamos sin nada», relata el policía. «Han sido los minutos más largos de mi vida», apunta casi con desesperación. «Y luego, cuando ya no tenían absolutamente nada, llegamos en el último momento de reabastecernos, y a base de tirar botes de humo y lacrimógenos todo el grupo les hicimos retroceder».

Defendió la profesionalidad de las unidades desplegadas. «Hemos tenido mucho oficio y algo de suerte, pero hemos estado cerca de perder la batalla de hoy. Al final nos hicimos con la situación». E insiste: «Una cosa está clara: hoy buscaban un muerto. Cascos con 10 impactos, escudos rotos, lunas con rejillas reventadas… Si alguno de los compañeros se queda aislado, lo matan seguro».

No es el único testimonio. Otro agente es igual de expresivo. «Ha sido un puto infierno». Creían que los mataban. «Muchos heridos nuestros graves. Hay sangre en el suelo, en las paredes». Recuerda que los radicales lanzaron de todo a los agentes. «Martillos, rodamientos, candados, globos con ácido, pintura, piedras». Durante la noche, según explica, se dispararon 10.000 cartuchos, incontables pelotas de goma y «todos los botes de humo que ten