Las palmeras unen Murcia y África

La Región formará parte del itinerario de la I Ruta de los Palmerales del Sureste español y el Norte de África gracias al de Santiago y Zaraiche, que cuenta con más de 750 ejemplares repartidos por una extensión de 9.000 metros cuadrados

Más de 9.000 metros cuadrados sobre los que se extienden más de 750 ejemplares de palmera conforman uno de los legados naturales más espectaculares de la Región, concretamente en Santiago y Zaraiche. Este palmeral de la localidad murciana formará parte del itinerario de la I Ruta de los Palmerales del Sureste español y el norte de África, un proyecto que Murcia compartirá con otras provincias del país como Alicante y Almería, y otros países como Sudán, Palestina, Egipto, Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania y Libia.

El palmeral de Santiago y Zaraiche, además, se trata de un enclave que conserva los vestigios históricos del sistema de regadío que se han mantenido intactos desde la época de los árabes hasta el día de hoy. Se trata, por tanto, de uno de los exponentes de la red de acequias y azarbes con más de doce siglos de antigüedad que dan vida a la Huerta de Murcia. Además, tras su recuperación en 2016, el palmeral de Santiago y Zaraiche fue reconocido como un ecosistema único en la Región y catalogado como Patrimonio Medioambiental y Paisajístico del municipio de Murcia.

El alcalde del Ayuntamiento de Murcia, José Ballesta, y el consejero de Presidencia, Pedro Rivera, entre otros, asistieron ayer a la I Jornadas Internacionales ‘El legado Andalusí y la Ruta de los Palmerales’, que se celebraron ayer en la ciudad de Orihuela y que concluyen hoy en la misma localidad.

Dichas jornadas pretenden poner en valor una época especialmente significativa para el sur y sureste de España, además de concienciar a la sociedad sobre las posibilidades que ofrece dicho legado como factor de desarrollo económico y eje de la Diplomacia Cultural en el Mediterráneo.

Todos y cada uno de los palmerales que integran el itinerario están considerados como el testimonio vivo de la revolución agrícola conocida como ‘revolucion verde’ y que se desarrolló en Al-Andalus. Se trata, en suma, de la transferencia de un paisaje típico de una cultura a otra, de un continente a otro, del Norte de África a Europa; un valor natural que, a lo largo de la historia, ha sido tema de bellas creaciones literarias.

Además, dentro del marco de dicha reunión, todos los asistentes firmaron una declaración a favor de la Protección de Los Palmerales, que tuvo lugar en el palmeral oriolano de San Antón, el segundo más grande de Europa y uno de los más antiguos. El decálogo fue firmado por los propios José Ballesta y Pedro Rivera; el alcalde de la ciudad anfitriona, Emilio Bascuñana; el presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez; y los alcaldes de Ojós, Pablo Melgarejo; Ricote, Celedonio Moreno; así como representantes de la Embajadas de Mauritania, Túnez, Sudán, Palestina y el Círculo Intercultural Hispano Árabe.

Entre los asistentes se encontraba Miguel Banegas que en su día fue organizador del IV Centenario de la Expulsión morisca del Valle de Ricote

El propio José Ballesta recordó durante el acto que esta ruta conjuga «historia, cultura, patrimonio, gentes y tradiciones en torno a recorridos concretos, con base e inspiración histórica», aludiendo así a los senderos trazados en su día para comunicar al-Andalus).

El municipio de Murcia cuenta con más de 15.000 ejemplares de palmera en entornos públicos. Además del palmeral de Santiago y Zaraiche, el municipio cuenta con el palmeral de La Paz y jardines y parques en los que esta especie ocupa un lugar protagonista, como el Jardín Viudes del barrio del Carmen o la Alameda del Malecón, el próximo pulmón verde de ‘Murcia Río’.

Por su parte, Pedro Rivera recordó los numerosos vestigios de la cultura andalusí que perviven en la Región de Murcia: pueblos y ciudades -la capital entre ellas- de fundación musulmana; fortalezas, murallas y valiosos restos arqueológicos de aquella época; numerosos vocablos; el sistema y la red de regadíos, «y hasta nuestros paisajes, en el valle de Ricote, o en los campos de Abanilla y Fortuna, que parecen sacados de una estampa norteafricana». Todo ello sin olvidar que Murcia fue la cuna de algunos de los más grandes pensadores de la España andalusí, entre ellos Al-Ricotí o Ibn Arabí.