La agonía de la cultura clásica

Juan Alcaraz Díaz (ASUNTOS POLICIALES)

He terminado de ver TROYA, (mítica ciudad griega cuya guerra menciona Homero, tanto en La Ilíada como en La Odisea, entre los autores griegos ; y Virgilio en la Eneida, entre los autores romanos) en serie de televisión de una plataforma norteamericana, especializada en fidelizar a los televidentes. Y desde luego que lo consiguen con esos finales de capítulo que te inundan de ansiedad hasta ver el siguiente. Aguardas con impaciencia el momento elegido para ver el serial y no te contentas con un solo capítulo por noche. En mi caso: dos. Ventaja de estar jubilado.

Según la plataforma citada, la serie es tendencia en España, es decir que ha tenido bastante éxito y la ha visto mucha gente, cosa que me alegra,  pero no lo suficiente para vencer la tristeza que me ocasiona, el saber como agoniza en el sistema educativo obligatorio español la “ cultura clásica “.

Me refiero a los chicos que están estudiando bachiller. Como se les deja elegir, nadie opta a la asignatura con quince años porque piensan que carece de utilidad inmediata y desde luego no se va a comparar con la informática o la lengua autonómica. Y eso significa que, la mayor parte de nuestros estudiantes de bachillerato, acaban la enseñanza secundaria obligatoria (ESO) sin saber quiénes eran Homero, Virgilio o Sócrates.

El desinterés de las autoridades educativas en este tema, desde que se transfirieron las competencias a las Comunidades Autonómicas, no ha hecho más que ahondar el daño. En una sociedad como la nuestra que, por el camino que vamos, parece decidida a suicidarse culturalmente, a los chicos brillantes se les aconseja estudiar sólo bachilleratos científicos o de ciencias sociales; a los torpes, humanidades ; y a los zopencos, formación profesional. A mi parecer, esto dibuja un mapa triste de nuestro futuro.

En ese afán disparatado por borrar ” todo lo inútil “, a través de las sucesivas leyes de reforma educativa, de los dos partidos políticos mayoritarios en España que se han alternado en el poder desde hace cuarenta años; hace que a un joven con dieciséis años le aparezca el latín por primera vez, si quiere seguir en Humanidades, aunque sea descafeinado y de una  simpleza aterradora. Pero es que además, esa opción compite con otras socialmente mejores vistas, como la científico-tecnológica y la profesional, por lo que las posibilidades de elección son mínimas.

Resultado de imagen de enseñanza del griego en bachillerato

Si todo lo referido hasta ahora afectaba al latín, si hablamos del griego es ya para echarse a llorar. En primero de bachillerato compite con Literatura Universal y como los chicos no son tontos, su elección es clara desde el principio. Adiós a Homero y compañía. Lo que nos lleva a que generaciones enteras de jóvenes ciudadanos ven dificultado el derecho a una educación integral y desconocer lo que significan palabras como agonía o democracia.

Sin el latín, sin el griego, sin los profesores que nos guien por ellos, nunca podrán comprender TROYA y lo que hoy significa. Se perderán entre los dardos aqueos en la negra noche, sin encontrar nunca el camino de regreso a Ítaca. Sin la forma de mirar el mundo con la que hoy vivo, escribo y envejezco.