INTERNACIONAL/ Millones de personas se encuentran en riesgo sanitario al levantarse el confinamiento en Afganistán y el Pakistán

Acción contra el Hambre avisa que la falta de capacidad para hacer pruebas médicas en Afganistán y las dificultades para acceder a los centros de salud en Pakistán, donde la mayoría están en grandes ciudades, pondrá en peligro a millones de personas, especialmente en las zonas rurales.

En Afganistán y Pakistán, donde los casos de COVID-19 van en aumento, es necesario que las comunidades locales reciban apoyos para hacer frente a la pandemia y que no se relajen las medidas de confinamiento para evitar riesgos sanitarios.

Acción contra el Hambre se muestra preocupada por la amenaza del hambre causada por la pandemia de COVID-19 y sus repercusiones en las poblaciones vulnerables que viven en países ya debilitados por los conflictos, el cambio climático y la pobreza. A medida que la crisis sanitaria se agrava, con más de 30 000 casos en Afganistán y más de 200 000 en Pakistán, la organización humanitaria pide esfuerzos inmediatos para proteger a las personas más vulnerables y para financiar a las organizaciones humanitarias que trabajan en la región.

Ante esta situación, Acción contra el Hambre hace un llamamiento a los donantes y a las instituciones a nivel mundial y nacional para que introduzcan medios apropiados y estrategias a largo plazo en la lucha contra la pandemia. En Afganistán y Pakistán, donde los casos de COVID-19 van en aumento, es necesario que las comunidades locales reciban apoyos para hacer frente a la pandemia y que no se relajen las medidas de confinamiento para evitar riesgos sanitarios.

«La crisis COVID-19 requiere una respuesta flexible y de múltiples niveles por parte de los donantes y responsables», señala Jennifer Ankrom-Khan, directora de Acción contra el Hambre en Pakistán. «A medida que termina el confinamiento y el distanciamiento social, necesitamos definir políticas claras que tengan en cuenta las consecuencias económicas y sanitarias”, añade Ankrom-Khan.

A la luz de las últimas estimaciones sobre las posibles muertes en Afganistán y Pakistán por causa de la COVID-19, parece peligroso poner fin a las medidas de confinamiento y abandonar los protocolos de distanciamiento social durante un período tan crítico. Acción contra el Hambre está alarmada por la rápida propagación del virus, así como por la falta de centros de pruebas y los medios limitados para proteger a las personas más vulnerables de la región.

«En Afganistán, aunque se han levantado las medidas de confinamiento, hemos visto una disminución en el número de personas que visitan nuestros centros de salud, principalmente por el miedo a contraer la COVID-19. Esta tendencia tendrá graves repercusiones y consecuencias a largo plazo, y debemos pasar de un enfoque de respuesta de emergencia a corto plazo a nuevas formas de trabajo», cuenta Anaïs Hely-Joly, directora de Acción contra el Hambre en Afganistán.

En estos dos países, debido al cierre de las fronteras y a las medidas de confinamiento, han crecido los precios de productos básicos que agravan aún más la situación de familias que ya viven por debajo del umbral de la pobreza. En Pakistán, los precios del trigo y la harina aumentaron un 4,9% y un 8,4%, respectivamente. Afganistán también ha experimentado un fuerte aumento de los precios de los alimentos de alrededor del 10 al 20% en comparación con el mismo período del año pasado. Esta situación ha provocado la reducción del poder adquisitivo de las trabajadoras y trabajadores informales y del campo. Además, Acción contra el Hambre avisa que la falta de capacidad para hacer pruebas médicas en Afganistán y las dificultades para acceder a los centros de salud en Pakistán, donde la mayoría están en grandes ciudades, pondrá en peligro a millones de personas, especialmente en las zonas rurales.

«Proteger vidas es nuestra prioridad. La ayuda médica permitirá a miles de personas a superar el pico de la pandemia, pero tenemos que poner en marcha programas duraderos de seguridad alimentaria y desarrollo para mantenernos a la vanguardia», dice Anaïs Hely-Joly.

Acción contra el Hambre en Pakistán

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, y a pesar de las medidas de confinamiento, hemos tratado a más de 68 000 niñas y niños severamente desnutridos en Pakistán. Trabajamos en las zonas rurales de Sindh, la segunda provincia productora de alimentos del país, donde el 46% de las niñas y niños tienen un retraso en el crecimiento y el 23% sufren desnutrición crónica (que significa retraso en el crecimiento y el desarrollo). Nuestros centros terapéuticos y de estabilización de pacientes siguen funcionando.

Las autoridades locales y las organizaciones de la sociedad civil pakistaníes deben actuar juntos para responder a la confusión de la población, que está cansada y desconfiada tras meses de confinamiento, sin información clara y coherente.

Acción contra el Hambre en Afganistán

En Afganistán, donde más de 10 millones de personas padecen inseguridad alimentaria severa, continúan nuestros programas de salud y nutrición. Si bien el reciente contexto político puede proporcionar un rayo de esperanza, la violencia sigue siendo una amenaza, no sólo para la seguridad de las comunidades, sino también para la salud pública, ya que puede obstaculizar la detección de enfermedades y perturbar la atención médica.

Desde el comienzo de la pandemia en marzo, hemos proporcionado tratamiento a más de 9400 niñas y niños desnutridos en Afganistán. Estamos trabajando con las comunidades en cuatro provincias del país para difundir información sobre cómo prevenir la propagación de la COVID-19, a través de sesiones de promoción del lavado de manos, mensajes de radio y diálogos comunitarios para garantizar la difusión del mensaje y alentar a las comunidades a regresar a los centros de salud.