Cuarto encierro de San Fermín: los de Jandilla, demasiado rápidos, demasiado protegidos

El encierro de este miércoles comenzaba marcado por el décimo aniversario del último fallecimiento de un corredor en los sanfermines, el del joven de Alcalá de Henares Daniel Jimeno. Programar los toros de Jandilla para el 10 de julio, la misma ganadería a la que pertenecía Capuchino, el toro que mató a Daniel, tenía su guasa para los supersticiosos. Lagarto, lagarto.

Afortunadamente, la carrera ha sido mucho más tranquila que hace dos lustros. De hecho, para los corredores más experimentados, ha sido demasiado tranquila, al menos ante la cara de los toros.

En la larga calle de la Estafeta se puede decir que no ha habido apenas carreras entendidas de forma ortodoxa: corredores tratando de aguantar el tranco delante de las cabezas de los toros. Una vez más, los cabestros han arropado al grupo y han encabezado la manada hasta la misma puerta de los toriles.

Corredores veteranos luchaban entre sí por colocarse en la calle delante de una de las imponentes astas de los toros de Jandilla, pero era mucho más que complicado, era misión imposible. Así se han visto tropezones, agarrones y caídas tremendas sobre los adoquines. Un día más perdido para la mayoría de los corredores top de San Fermín, que han acabado más que enfadados con este nuevo modelo de encierro.

La carrera ha comenzado con novedades en Santo Domingo.Aunque aquí los mansos también llevaban la delantera, era por el lado izquierdo de la manada por donde algunos de los jandillas lanzaban derrotes hacia la pared. Mantenían así a raya a todo aquel que quisiera sumarse a la carrera una vez pasada la punta de lanza.

A una velocidad de vértigo han llegado a la curva de la Estafeta, donde parecía que los jandillas sabían el recorrido que debían hacer para evitar el golpe contra el vallado. No así un buen puñado de mozos, que se han empeñado en tomar la curva por el lado abierto y han provocado una pequeña montonera junto a la pared, sin consecuencias.

A lo largo de la Estafeta, el sexto toro de Jandilla ha demostrado escasez de fuerzas para seguir la galopada brutal de sus compañeros, e incluso ha hecho amagos de quedarse rezagado en algunos momentos.

Ha sido cerca ya del vallado de Telefónica donde la falta de energía se ha sumado a tropezones y caídas y el toro que cerraba el grupo ha perdido el contacto.

En este último tramo se han sucedido las caídas, empujones, pequeñas montoneras… hasta el túnel de acceso al callejón, donde hoy de nuevo un corredor ha quedado tendido inconsciente en el suelo. Sobre él han pasado varios toros y cabestros y ha recibido golpes de las pezuñas de los animales. Algún corredor ha sido capaz de coger toro en estos últimos metros, con carreras en su mayoría sucias, entrecortadas.

En dos minutos ya estaban los astados sobre la arena de la plaza de toros de Pamplona. Otro encierro rápido y compacto. Demasiado rápido y demasiado compacto, incluso para los mejores corredores.