Comunicado íntegro de María Dolores de Cospedal: “Hoy dejo mi escaño”

COMUNICADO DE MARÍA DOLORES DE COSPEDAL, DIPUTADA DEL PARTIDO POPULAR POR LA PROVINCIA DE TOLEDO

“Desde que empecé a dedicarme a la política, hace ya más de veinte años, no he tenido otro interés que servir a mi país a través de unas siglas, las del Partido Popular, que reflejan, mejor que ninguna otra organización política, el modelo de sociedad en el que creo, la idea de España que tantos millones de españoles compartimos, y los principios y valores que siempre he defendido.

Durante los últimos diez años, he tenido el honor de ser la secretaria general del Partido Popular. He compartido con mucha gente buena mi ilusión por una España mejor, más libre y fuerte, por una España auténticamente democrática.

Ni un solo día consideré la actividad política como un trabajo más. Estar por estar, a cualquier precio, no tiene sentido. Siempre he creído necesario sentirme parte de un proyecto más importante que yo misma, sea cual sea la responsabilidd que ocupara en él. Recabar la confianza de los ciudadanos para dar forma a u proyecto político que mejor sus vidas es el mayor privilegio que un representante público puede llegar a alcanzar.

Siempre necesité, por tanto, formar parte de un proyecto que abanderara un sentimiento de orgullo de pertenencia a la nación española. Que asumiera como propios los valores de la defensa de la libertad, de la solidaridad como principio político y de los derechos y libertades consagrados en nuestra Constitución.

He tenido a oportunidad de conocer a mucha gente. Me quedo con todo lo bueno, con el cariño que he recibido en tantos momentos. He defendido, y lo volvería a hacer de la misma manera, el honor de mi partido y de toda su militancia.

Creo humildemente que mi actitud ante los casos de corrupción que dañaron innegablemente el buen nombre del Partido Popular, me hizo merecedora de la autoridad para defender el honor de tantos compañeros que fueron objeto de injusticias, sospechas y vapuleos por el hecho de formar parte de mi formación. Las distintas varas de medir conforman una práctica común en la política española y la cobertura de ciertos asuntos en relación al Partido Popular y a quienes formamos parte de él ha llegado en ocasiones hasta el ensañamiento.

He cometido muchos errores en mi vida, pero considero que mi interlocución hace nueve años con el responsable de una empresa autorizada por el Ministerio de Interior no es uno de ellos. Reitero en esta carta mi absoluta tranquilidad de conciencia ante lo que hice: escuchar y pedir aclaraciones, en mi papel de secretaria general, a quien acudió a mi para ofrecerme información que podía ser de interés capital para esclarecer comportamientos sospechosos que después la Justicia calificaría como delictivos.

El Partido Popular tuvo la generosidad de elegirme, a propuesta de su presidente, secretaria general en junio de 2008. Pocos meses después, se empezó a conocer la existencia de casos de corrupción de personas vinculadas al partido. Personas que se aprovechaban de las siglas de una formación política intachable para perpetrar delitos que desde hace tiempo están judicializados. Mi obligación es tratar de saber qué estaba ocurriendo. Mi deber era apoyar a mi partido desde la regeneración,aunque fuera a costa de granjearme numerosos enemigos. No habría actuado de forma diferente diez años más tarde.

Procuré por todos los medios a mi alcance, por supuesto dentro de los límites de la ley, conocer la problemática que vivía mi partido. ¿Se esperaba que yo hubiera mirado a otro lado si podía conocer mejor lo que estaba sucediendo? ¿Qué dirigente político, qué buen empresario, no trata de conocer a fondo todo aquello que afecta a su organización?

Si es un pecado mortal haber hablado con un comisario de policía que por aquel entonces -no lo olvidemos- acababa de ser condecorado por el entonces ministro de Interior del PSOE, entonces me equivoqué. Pero en lo que seguro me equivoqué fue en pedir a mi marido, Ignacio López del Hierro, que me ayudara en una interlocución que no era fácil. Me equivoqué a la hora de pedirle que ayudara al PP. Ahora, él está pagando por haberme ayudado a tratar de tener una visión más clara de lo que estaba ocurriendo.

Luché, pues era mi deber, contra los que traicionaron a mi partido y a la confianza de la sociedad. Ha sido un trabajo ingrato y difícil, pero tampoco me he arrepentido nunca. Se lo debía a mi gente y creo que también a todos los españoles.

Nunca he tenido que mentir, nunca lo he hecho siempre he dicho la verdad. Y la verdad es que nunca ordené ni encargué espiar a nadie. Pedí más información para confirmar si eran ciertas cuestionas concretas que me habían hecho llegar y que podían afectar a determinadas personas. Esa era mi responsabilidad.”

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