ARCHENA/ Un minucioso esfuerzo que la lluvia no dejó apreciar

La trastienda de la Semana Santa está llena del trabajo de todo un año, que se ve reflejado en solamente una semana, generalmente del mes de abril y alguna vez en marzo, con los desfiles procesionales, en los que se lucen los tronos,  las vestimentas de los nazarenos, centurias romanas, bandas de cornetas y tambores, de músicos, las manolas y los representantes de las autoridades y la iglesia, escenificando rememorando y viviendo  la pasión de Cristo

Pero para conseguir ese objetivo, el cabildo, los nazarenos y estantes han tenido que reunirse muchas veces a lo largo del año, han tenido que conseguir fondos con rifas, lotería de Navidad, lotería de los sábados, aportaciones municipales, personales y donativos. Además de los preparativos y decoración  para los desfiles, en definitiva un trabajo de enanos como vulgarmente se dice.

Pero la meteorología no perdona, pues en los últimos veinte años ha llovido en Semana Santa en cinco ocasiones, teniendo que suspender las procesiones como en este año y en alguna ocasión recoger el cortejo a la carrera para no se dañaran las imágenes. Sin embargo a pesar de este particular, el trabajo y el mérito sigue estando aunque no se vea, pues los pasos se preparan siempre esperando una tregua del tiempo, que en este año no se ha dado aunque los tronos estaban dispuestos como se puede ver en el ejemplo de la Santa Cena, que estaba preparada para el desfile del Encuentro Doloroso del Viernes Santo en la mañana o como en el caso de la procesión de los Salcillos de Murcia, que tuvo más visitantes que nunca en la Iglesia de Nuestro Jesús de Murcia, incluida la infanta Elena